Ecoemocionalidad y comunicación proactiva

ecoemocionalidadEcoemocionalidad. En el Diccionario de la Lengua Española el prefijo «eco» significa ‘casa’, ‘morada’ o ‘ámbito vital’. Y en cuanto prefijo aporta connotaciones de ecología o ecosistema al concepto al que precede. Así ocurre en el caso del sustantivo emocionalidad. De esta forma su significado inicial se corresponde con la idea de cualidad emocional. Pero si lo convertimos en ecoemocionalidad estaremos refiriendo un ecosistema de comportamiento donde las emociones son controladas y redirigidas hacia el bienestar personal y social.

De igual forma la ecoemocionalidad puede ser como un bálsamo para las turbulencias provocadas en nuestra mente por el bullir incesante de los pensamientos. Pero el caos es una tendencia de la dinámica mental, especialmente en lo relativo a las relaciones sociales e interpersonales. En realidad la calma no es un estado natural sino un estado de conciencia a construir con conocimiento y esfuerzo.

Inteligencia emocional y proactividad

Anteriormente el concepto rígido de inteligencia venía dominando el siglo XX. Y hoy está siendo reconsiderado por «la   comprensión   del   papel   que   juega   la   inteligencia   emocional   en   las organizaciones se erige como el eslabón que facilitará el logro de la excelencia en el trabajo» (Calzadilla[1]). La inteligencia no sirve para gran cosa fuera del equipo social a no ser que vivamos como robinsones. Y para que la sociedad funcione positivamente se hace imprescindible la gestión eficaz de los ecoemocionalidadconflictos y especialmente de las emociones que los subyacen. «La realidad empresarial es una construcción colectiva» (Coppola [2]) que puede percibirse a partir de mensajes emitidos por la empresa y que se canalizan a través del conjunto de actuaciones desarrolladas por la organización.

Es en este ámbito donde la gestión del riesgo comunicacional tiene mayor importancia. Especialmente a la hora de prevenir los impactos negativos de situaciones no planificadas o imprevistas. Las emociones tienen mucho que ver en cualquier construcción colectiva y su correcta gestión evita riesgos innecesarios y soluciona conflictos comunicativos. Así lo expone Rodriguez [3]: «El primer objetivo que persigue una política de comunicación proactiva es evitar una crisis; y en segundo lugar, una vez que esta se ha iniciado, recuperar en la medida de lo posible el control de la situación«.

Ecoemocionalidad y status quo

En cualquier caso la gestión de los problemas comunicacionales se ha de inscribir dentro de un ecosistema. Un sistema de control de las emociones que permita el análisis previo de los riesgos a evitar. Y también la planificación y pedagogía organizacional de las conductas. Además favoreciendo las más apropiadas para garantizar el mejor cumplimiento de los objetivos estratégicos de las organizaciones. La ecoemocionalidad no es un «status quo» que aparezca espontáneamente. Sin embargo constituye algo complejo a construir a partir de personal formado. Y también con sistemas capaces de analizar, prever y encauzar las situaciones emocionales de los individuos y también de las masas.

El problema estriba, como siempre, en que la ecoemocionalidad es un arma de doble filo. Puede usarse para calmar y unir opiniones diversas y enfrentadas. Pero también sirve para sembrar discordias, desunir y enfrentar, siempre con el ánimo de manipular esas voluntades exasperadas. «Emocionarse y emocionar. Esta es la clave» nos dice Gutierrez-Rubí [4] y parece que los políticos lo han comprendido. Importa más el gesto motivador que el contenido de sus palabras. Las cuales pueden ser cambiadas a conveniencia porque son olvidadas rápidamente. Sin embargo el gesto permanece y arrastra. Así que lo importante ha pasado a ser la política de gestos.

Y en este nuevo campo de batalla resulta muy interesante el artículo de García Argüez [5] y sobre todo su afirmación final: «no podemos dar a lo simbólico más importancia de la que tiene. Pero tampoco menos».

¡Cuidado con los simbolismos que nos puedan apartar de la verdad de los hechos!

Fuentes

[1] Calzadilla, ME.- [en línea] Aprendizaje colaborativo y tecnologías denlace externo]e la información y la comunicación. Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela. [consultado: 11/12/2016] [enlace externo]

[2] Coppola, GG.- [en línea] Gestión del Riesgo Comunicacional. Universidad de Palermo, Argentina. [consultado: 11/12/2016] [enlace externo]

[3] Rodríguez, MM & Marauri, I.- [en línea] Políticas de comunicación proactivas. El control de la reputación on line para prevenir y gestionar una crisis.Revista TELOS (Cuadernos de Comunicación e Innovación) – www.telos.es. [consultado: 11/12/2016] [enlace externo]

[4] Gutierrez-Rubí, A.- La política de las emociones. En: gutierrez-rubi.es. 2007/12/05. [consultado: 01/07/2019] [enlace externo]

[5] García Argüez, MA.– Política de gestos (o Los gestos de la política). En: eltercerpuente.com. [consultado: 01/07/2019] [enlace externo]