La libertad negativa de hoy

Me maravilla el concepto simple y directo que Esteban [1] proyecta sobre la inexistencia de libertad cuando afirma de ella: «Cuando no se tiene se sabe muy bien qué es la libertad [..]» Conceptualiza así, citando a Isaiah Berlin, la libertad negativa,  la que tenemos cuando los poderes fácticos no nos privan de ella. Y es que me parece tan familiar y tan cotidiana dicha situación que no puedo dejar de reflexionar un poco en torno a ello.

Decía Cicerón que «para ser libres hay que ser esclavos de la ley» y aunque la frase en sí misma suena bien lo que me resulta preocupante de ella es que inspire a mentes como la de Mariano Rajoy o cualquier otro insigne político, dirigente de nuestro muy maltratado pais. Escucharla de su boca invita a pensar en libertad negativa y a reflexionar sobre lo que dice Robsy [2] al respecto: «Si hay gente que no tiene honor, es que no tiene libertad» ¿En realidad tenemos honor o también éste nos lo arrebata la ley? Perdón, en relaidadLa libertad negativa debería decir «las leyes» (en cuanto interpretación práctica que los poderes fácticos hacen de LA LEY).

Cuando leo a Elía [3] escribiendo que «España había practicado con éxito una guerra, pero no la había pensado» me parece reconocer ese pais del conflicto napoleónico. Esa España que pelea su lucha de guerrillas, dividida y carente de una estrategia racional, como un conglomerado de fuertes emociones gobernadas por un entramado de neuronas débiles. Y a pesar de todo «podemos» ganar, aunque la suerte y la incapacidad del enemigo tengan más importancia en la victoria que nuestra propia capacidad.

La libertad negativa. Mente global

En fin, como una vez dijo Garrigues [4] hablando La libertad negativade la interdependencia entre ética y  futuro: “Hay que aceptar que las cosas no van hacia la sencillez y, por eso, manejar la complejidad es una tarea importante con la que lidiar y hay que asumirla con total naturalidad

Debemos aceptar que aunque vivamos cada día en la emocionalidad de nuestros localismos, el futuro pasa por integrarnos en la mente global. Y lo primero que necesitamos son unos dirigentes  que sepan (y puedan) pensar y actuar éticamente. ¿Quizás podemos conseguirlo?

Fuentes

[1] Esteban, I. y cols. [en línea] ¿Qué es la libertad hoy? El Ciervo. Año 58, No. 699 (junio 2009), pp. 12-17. Published by: El Ciervo 96, S.A.  [consultado: 16/11/2014] [Enlace externo]

[2] Robsy, A. [en línea] Libertad, hoy nombre para la mentira. ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica. Enero, 2012 [consultado: 16/11/2014] [Enlace externo]

[3] Elía, O. [en línea] Clausewitz o el honor de España. En: GEES – Grupo de Estudios Estratégicos. Noviembre, 2014. [consultado: 16/11/2014] [Enlace externo]

[4] Garrigues, A. [en línea] Sin ética no hay futuro. En: Fundación Global Democracia y Desarrollo [consultado: 16/11/2014] [Enlace externo]