Culto a la fama y regresión a la media

Culto a la fama. Regresión a la mediaEl fenómeno de regresión a la media fue caracterizado por Galton a finales del siglo XIX.  Muestra como padres con estatura lejos de la media tienen descendientes con estaturas promedio más cerca de la media y, en palabras de  Peña [1], «mantiene unidas a las poblaciones biológicas«. Suponemos que esto es así en el sentido de crear homogeneidad para la supervivencia según sugiere Tarlowsky [2]. Él concluye estudiando comportamientos de manada: «especies muy prolíficas que viven en nichos ecológicos durísimos y que presentan una gran homogeneidad ‘intraespecie’ (en este caso intraracial), que le lleva a manifestar una serie de conductas comunes que les aseguran mínimamente la supervivencia«.

En principio podría parecer ridículo extrapolar patrones de comportamiento de otras especies a los humanos, pero no deberíamos olvidar la opinión de Yela [3]: «El estudio del comportamiento animal ha tenido una importancia decisiva en el desarrollo de la psicología científica» y, al mismo tiempo, se puede tomar en consideración la fuerza de los «estereotipos culturales» por los que prejuzgamos a los demás aunque resulten ser bastante imprecisos (Morales [4]).

 

Siendo así, ¿cómo extrañarse de la gran influencia que tienen hoy en día las redes sociales sobre los comportamientos de los individuos?, especialmente cuando estos se hallan en estadíos iniciales de su maduración o, no siendo así, cuando se ven afectados por alguna disminución en sus capacidades emocionales o intelectuales. Los más jóvenes, los aquejados de carencias afectivas, los marginados y los grupos sociales con menor formación y evolución personal son especialmente sensibles a la superimposición de patrones culturales y modas pasajeras de dudosa calidad.

El deseo de la fama se integra hoy en el culto al cuerpo hoy tan en boga y en una tendencia de regresión a la media porque en ella está la belleza que nos vende la sociedad consumista; en palabras de Herrera [5]: «La idea que tenemos de nuestro cuerpo se elabora a partir de numerosos factores históricos y sociales que influyen en la modificación y adaptación de nuestro esquema corporal. El cuerpo en la sociedad posmoderna podría definirse como un cuerpo diseñado para consumir y mostrar placer y deseo. Un cuerpo relacionado al culto de la apariencia, donde lo externo vale más y la personalidad va quedando en el olvido. Una vez más un cuerpo donde se exaltan la delgadez, la juventud, la fama como indicadores de belleza.».

La regresión a la media – en el ámbito de las ilusiones – se produce claramente cuando llega la conciencia de que obtener fama no es algo que llegue simplemente por el mero hecho de desearla y siempre requiere pagar un precio elevado en tiempo, esfuerzo, actividades poco acordes con nuestros gustos, etc… en definitiva, aceptar el convertir mi yo real en el yo que está de moda y triunfa al gusto de la manada, aunque ello suponga traicionarse a sí mismo y renunciar a desarrollar una personal propia y original: no más Einstein, Da Vinci, Newton, Hawking, etc. ¿Qué seria de la humanidad entonces?

Fuentes:

[1] Peña, D. [en línea] LAS MATEMÁTICAS EN LAS CIENCIAS SOCIALES. Universidad Carlos III. [consultado: 08/02/2015] [enlace externo]

[2] Tarlowsky, S. [en línea] OBSERVACIONES CONDUCTUALES DEL MONTAÑA DE LOS PIRINEOS COMPORTAMIENTO DEL MONTAÑA EN MANADA II. Artículos publicados en el CEPMP. BOLETÍN Nº 32. 1º TRIMESTRE 2001 [consultado: 08/02/2015] [enlace externo]

[3] Yela, M. [en línea] Comportamiento animal y conducta humana. Psicothema, vol. 8, núm. Sup, 1996, pp. 149-163, Universidad de Oviedo. España. [consultado: 08/02/2015] [enlace externo]

[4] Morales, J.F. y otros. [en línea] Psicología social. Tercera Edición. Madrid, 2007. [consultado: 08/02/2015] [enlace externo]

 [5] Herrera, C. [en línea] Figuraciones del cuerpo femenino en el siglo XXI. Propuesta de un cuerpo descarnalizado en la comunicación visual de productos light. Universidad de Palermo. Escritos en la Facultad Nº52 [ISSN: 1669-2306] Año V, Vol. 52, Mayo 2009, Buenos Aires, Argentina | 36 páginas. [enlace externo]