El peligro de las Ideas

Decadencia humana y vida fácil

decadencia humana

Decadencia humana. Suele surgir como una reacción a un automenosprecio de cierta sociedad para consigo misma. Tendencia a menudo instada por sus enemigos externos. Pero siempre ineficaz hasta convertirse en autoretrato asumido por la propia sociedad así descrita.

Así habla De Nigris [1] sobre la sociedad española del siglo XVII: “Creo que la decadenciae spañola, a pesar de la intensidad real que haya tenido, brota de la desconfianza en las propias posibilidades…” Es ésta una imágen que describe muy acertadamente los últimos acontecimientos de nuestra historia actual. Nuevamente mentes interesadas – desde fuera o desde dentro – intentan hacernos creer que nuestro proyecto democrático, social y humano, ha sido un error.

Tratan así las fuerzas reaccionarias de imbuir a nuestra sociedad la conveniencia de terminar con el estado del bienestar y retornar a un liberalismo descarnado, insolidario y explotador, reduciéndonos nuevamente desde la cualidad de personas a la de instrumentos al servicio de la economía capitalista y consumista a la que deifican como único futuro posible para la humanidad. De Nigris puntualiza acertadamente que “todo país tiene problemas, pero una interpretación catastrófica de ellos puede aumentar su magnitud en cuanto desalienta y desesperanza a quien pone sus energías para solucionarlos“.

decadencia humana

En el siglo XVII la crísis económica no era un fenómeno exclusivo de nuestro país, sino una ola global por la que nos vimos arrastrados. Esto ha ocurrido nuevamente en nuestros días. Así pues no permitamos borreguilmente que nos hagan comulgar con ruedas de molino. La crisis no se ha gestado en las bondades sociales de nuestro sistema. Sino que ha nacido en las maldades del sistema global. Ese que cosifica al ser humano y lo reduce a la categoría de herramienta del sistema.

Decadencia humana. Iniciativas

La sociedad europea no es competitiva frente a los productores que se dedican a emplear mano de obra esclava. La solución no está en convertir a nuestros ciudadanos en obreros esclavos que reduzcan costes y permitan mayores beneficios. ¿Por qué no podemos, en cambio, dejar de comprar los productos fabricados bajo sistemas de explotación del ser humano? Pero claro, eso no conviene al mercado global… ni al flujo de capitales de inversión… nuestros nuevos amos.

El camino para salir de la crisis no pasa por meter la cabeza en un agujero y llorar amargamente. Si queremos despertar habremos de tomar resoluciones concretas como las propuestas por Gabriel [2], de quien recojo las siguientes ideas:

  • La actual crisis de Europa es esencialmente consecuencia de la crisis de los mercados financieros.
  • Un endeudamiento excesivo hace que los Estados dependan peligrosamente de los mercados financieros. A largo plazo es algo antisocial. Pues cada vez más dinero de los contribuyentes se transfiere a los inversores en forma de una carga creciente de intereses.
  • Necesitamos un cambio de curso hacia la economía real. Menos especulación y más valor añadido innovador en la producción. Y también en los servicios relacionados con la producción. Más inversión en educación, investigación y desarrollo, así como en infraestructuras. Medidas que promuevan el cambio estructural, por ejemplo las redes eléctricas, de imperiosa necesidad.
  • Una firme regulación y adecuados impuestos a los mercados financieros forman parte de esta reorientación.
  • Las inversiones en crecimiento adicional no deben conducir a nuevas deudas del Estado. Su financiación puede asegurarse más bien a través de ingresos por una tasa a las transacciones financieras.

Decadencia humana. Las ideas

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Como se puede ver ideas no faltan. Se requiere acercarlas al ciudadano y hacerle comprender a éste que o las apoya o verá comprometido su futuro y el de sus hijos. Hace falta un cambio, pero no solo de políticos sino también de ideas políticas. Los ciudadanos debemos abandonar esta vida fácil que se nos propone, participar más intensa e inteligentemente en la vida pública y retomar nuestro papel activo en la toma de decisiones. El sistema democrático representativo ha demostrado crear abulia y desidia en el pueblo representado, volviéndolo débil y decadente. Es hora de volver a tomar las riendas de nuestra vida social, todos al unísono, de manera inteligente y cooperativa. Nadie nos da una vida regalada sino es para manipularnos más fácilmente.

Fuentes

[1] de Nigris, F.- [en línea] Razón histórica de la Decadencia. ANÁLISIS. [consultado: 27/08/2014] [enlace externo]

[2] Gabriel, S.- [en línea] El camino para salir de la crisis – crecimiento y empleo en Europa. Mayo 2012. [consultado: 27/08/2014] [enlace externo]

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