El peligro de las Ideas

Haters odiadores: malcriados compulsivos.

Haters odiadoresHaters odiadores. ¿Son algo nuevo? Ya en la antigua Roma existían “conflictos sociales entre una élite hereditaria de ‘patricios’ que monopolizaba el poder, y la masa de plebeyos excluidos” (Rodríguez [1]). Aunque ya no estén de moda las togas como señal de pertenencia a la clase alta, sí que podemos observar que las clases siguen estando ahí. Eso que la insurgente “nueva política” interpela como “la casta”, a la que constantemente critican pero que evidentemente intentan hacer suya, sigue constituyendo una realidad tan cierta como las diferenciaciones sociales del imperio romano. El Senado y el pueblo romano (SPQR) constituyeron una unidad de acción externa durante toda la historia de su existencia. Hicieron la guerra juntos y se aprovecharon de sus resultados al unísono. Pero siempre existió otro conflicto no menos sangriento: la lucha por el poder político.
A partir del año 212 d. C. el emperador Caracalla convirtió en ciudadanos a todas las personas libres del imperio. Así desapareció “la diferencia legal entre gobernantes y gobernados” (Rodríguez [1]). Fue la mayor concesión de ciudadanía de la historia. Pero en realidad nada cambió. La barrera de clase dejó de ser la ciudadanía pero siguió existiendo. Tomaron el relevo los honestiories o más honorables, la élite enriquecida, y los humiliores o clase baja. Hoy mismo seguimos encontrando a los “molt honorables” entre nuestra clase política. Pero observamos en la “otra clase política” aunque no títulos sí comportamientos tendentes al enriquecimiento rápido.

Haters odiadores

Haters odiadoresEn la Wikipedia podemos leer que las liberaciones de esclavos con ocasión de la segunda guerra púnica hicieron aumentar notablemente el número de clientes que acudía a los comicios (se les llamaba el populacho de Roma). Este populacho romano de esclavos liberados acudía al circo para ver cómo allí si se hacía justicia. Eran ellos un grupo social maltratado, hacinado en viviendas miserables que a penas podían pagar con sus escasos recursos. Tenían conciencia de la injusticia que con ellos se estaba cometiendo. Y era en el circo donde podían ver realizados sus ansias de justicia, en los sacrificios sangrientos de criminales. De ahí se generalizó a cualquier crueldad posible sobre la cual proyectaban sus frustraciones. “El populacho se volvió sobre sus congéneres y se sació con sus sufrimientos” (Aparicio [2])
No hay nada peor en esta corta vida, como dice Sánchez, que odiar porque es éste un sentimiento que se vuelve contra uno mismo. Y lo que es más grave, afecta profundamente a los que nos son más próximos pues terminan por temer que se vuelva también contra ellos. “Odiadores han existido y existirán siempre, pero en mi opinión, ahora tenemos una panorama distinto en España y es que esos odiadores son ahora algunos de los máximos responsables políticos y trasladan ese odio con mucha más ‘viralidad’ que cuando el odiador es una persona ‘de la calle’ con menor repercusión” (Sánchez [3]). Gente que odia a todo y a todos. Odio al equipo contrario (¿deporte?), odio al pensamiento diferente (¿tolerancia?), odio al que vive diferente aunque no dañe a nadie (¿diversidad?) y por encima de todo “odio patrocinado desde la política” hacia las ideas diferentes (¿democracia?).

La venganza de Hitler

Podríamos llegar a pensar que los haters odiadores son la venganza de Hitler. Desde luego sus comportamientos son los más parecidos a los de los nazis. Y del odio exacerbado a la violencia descontrolada ¿cuánto les separa? .
En el circo romano el populacho se hermanaba para odiar y ver sufrir a otros. “Y es que a veces el odio puede unir más incluso que el amor. ¿Acaso no es tu mejor amigo la misma persona con la que puedes despotricar cuando lo necesitas sin ser juzgada?” (Plaza [4]).
Haters odiadoresPero ojo, es muy fácil cruzar la línea divisoria entre odiar con palabras y odiar con hechos. ¿O no?
Pero si todo esto es tan antiguo como las grandes civilizaciones humanas, ¿cómo vamos a superarlo? Basta con navegar un poco por la red para darse cuenta de que la solución no es trivial. Buscando información sobre el tema “superar el odio” podemos perdernos entre tanta recomendación como aparece ante nuestros ojos. Pero si hay un aspecto que verdaderamente puede aglutinar todos los consejos y metodologías es la educación. No la educación que se imparte en las escuelas. Con esa no basta porque cada gobierno intenta manipularla. Se requiere una educación a todos los niveles: comunicación, cultura, instituciones y familia. Hace falta una estructura educacional que nos enseñe a cohesionarnos y no a dividirnos y separarnos como ocurre ahora.
Los haters son en definitiva los hijos malcriados de la civilización del odio y la violencia, las ovejas negras de nuestro rebaño cultural.

Fuentes de Haters odiadores

[1] Rodríguez, J.- Mary Beard y la herencia viva de la Antigüedad. Artes y Letras. El Mercurio. En: http://www.economiaynegocios.cl. [consultado:10/09/2017][enlace externo]

[2] Aparicio, C.- Historia del derecho. [consultado:10/09/2017][Google Books]

[3] Sánchez, J.- Haters: odiadores que se odian. En: comunicación es evolución. [consultado:10/09/2017][enlace externo]

[4] Plaza, V.- ¿Por qué los ‘haters’ inundan tu timeline? En: www.grazia.es. [consultado:10/09/2017][enlace externo]

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3 comments

  1. Hay algo con lo que estoy muy de acuerdo: los políticos son los peores odiadores/haters porque su influencia es muy amplia y extienden comportamientos que minan la base del pegamento social.
    “Un uso adecuado de las nuevas tecnologías es algo imprescindible para que las redes sociales no se conviertan en un arma de doble filo”. Charly Maíz
    http://www.charlymaiz.net

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