Partidos inmovilistas

partidos inmovilistasEl tiempo actual se caracteriza por la proliferación de castas políticas. Como facciones que, en exclusiva defensa de sus privilegios, oprimen y manipulan intentando permanecer a toda costa en el poder.Y para usarlo no al servicio del ciudadano sino como herramienta de fuerza al servicio de sus intereses. Sólo un giro histórico podría cambiar esta realidad opresora y liberarnos como pueblo. De ello comenzamos a ser conscientes hace tiempo. Y una de sus consecuencias más claras han sido los gobiernos populistas, llamados confiadamente por el pueblo desesperado a traer soluciones a sus problemas.

Pero la historia reciente nos ha mostrado la realidad. Cómo estos gobiernos populistas únicamente defienden al pueblo oprimido de manera nominal y hasta alcanzar el poder. Una vez logrado su objetivo exprimen los recursos públicos aún más que los anteriores. Llenan sus bolsillos y colocan a sus familiares en puestos clave. Tergiversan el espíritu revolucionario que les puso en el poder y tratan de perpetuarseen él- Tal y como han hecho siempre todos los tiranos anteriores. ¡No, los populismos no son la solución sino un mero cambio de unos opresores por otros!

Partidos inmovilistas y España

En España estamos viviendo un momento crucial. Una época de cambio comparable a la que consolidó la democracia y desterró el franquismo. Pero he aquí que nos encontramos apresados entre dos inmovilismos: el de aquellos que aun teniendo fuerza absoluta  no han sido capaces de cambiar nada y el de los populistas cuyo interés más acendrado consiste en auparse al poder como nos muestran los últimos acontecimientos.

Y el inmovilismo ahoga. Aprieta el gaznate del pueblo pero también el de la economía. populismosHasta los empresarios comienzan a decir en voz alta que necesitamos un gobierno «estable» y no un paripé de posturitas inmovilistas que no conducen a ninguna parte. Pero  da igual, lo único que importa a los inmovilistas es el poder y para nada el bienestar de su país o de sus ciudadanos.

Pues tomemos nota…. y la próxima vez que nos llamen como rebaño boediente a los pastizales de las urnas… ¡no votemos a los inmovilistas! Porque nos guste o no, en nuestro sistema democrático participativo es lo único que estamos autorizados a aportar… ¡un voto! Desde luego en nuestro caso que no cuenten con el voto los que demuestran que no les importamos.