Pensamiento débil y muerte de la autoridad

Pensamiento débil como hilo conductor de las políticas izquierdistas posmodernas y de carácter reivindicatorio. La paradoja de acostarse con la muerte de la autoridad y despertar con el fénix del autoritarismo. ¿Es posible eliminar el principio de autoridad y esperar que la dinámica interna de los movimientos sociopolíticos desemboque en sociedades ejemplares? Porque hasta ahora todos los intentos han terminado en ruina económica y enfrentamiento. Y a pesar de ello las izquierdas siguen dando vueltas a la misma noria. ¿Qué pasa en realidad con eso del pensamiento débil?

Gianni Vattimo [1] nació en Italia en 1936 y ha terminado por ser considerado el filósofo del pensamiento débil y uno de los autores esenciales de la filosofía posmoderna. ¿Pero qué es eso del pensamiento débil? Pues él mismo nos lo explica así:

Pensamiento débil

Miedo a la libertad

Pero hay un problema de fondo con el cual quizás no se había contado: el miedo de los individuos a ser creativos y convertirse en promotores de transversalidad. La preferencia más usual es la de convertirse en «seguidores». Una inclinación aún más exhacerbada cuando se puede realizar desde la masa o el anonimato. Y en este sentido viene muy bien recordar las ideas de Eric Fromm [2]:

Pensamiento débil

Leyendo a Beltrán [3] podemos pensar, como él hace, que el pensamiento débil es causa de varios problemas en el mundo educativo de hoy:

  • En el sistema educativo la racionalidad psicológica se ha impuesto a la racionaliddad filosófica
  • Los cambios educativos están guiados por una racionalidad de los medios que relega completamente al discurso propio de la racionalidad de los fines.
  • consecuencias o efectos relevantes en el mundo de la vida: un dominio creciente de las apariencias.

Y si educamos para la mera fachada ¿cómo extrañarnos del postureo imperante entre la clase política a la hora de dirigir sus mensajes a los votantes? A los políticos ineptos les convienen votantes miedosos, de pensamiento débil y manipulables a través de las apariencias. Y es por eso que fomentan programas de formación que imponen el pensamiento pobre sobre el crítico.

Muerte de la autoridad. Nacimiento del autoritarismo.

Defender como hacía Marx el lema de que “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus capacidades” no tiene por qué ser intrínsecamente malo. Y mantener como hace Anderson [4] que «Solamente una autoridad pública puede garantizar la protección contra la enfermedad, la promoción de los conocimientos y de la cultura, la provisión de vivienda y empleo para todos» es una hipótesis bastante convincente a menos que nuestra conciencia esté desprovista de responsabilidad social. Pero entonces ¿por qué fracasan uno tras otro todos los estados que intentan llevar a la realidad estas premisas?.

En las crisis de las sociedades modernas los modelos autoritarios impusieron una visión de la nación «como un organismo total infinitamente superior a los individuos negados en muchos o todos sus derechos» (Germani [5]). Y curiosamente las ideologías de izquierdas renegando de los nacionalismos autoritarios, terminan por caer en los totalitarismos autoritarios.

Han matado la autoridad de los principios, la filosofía existencial que podría al menos alumbrarnos en la oscuridad del camino hacia un auténtico Estado del Bienestar Social (e individual).

Y lo han sustituido por un mundo sin autoridad, sin creencias, fundamentado en el «aquí y ahora». Y cuando todo se hunde a su alrededor, el lider del postureo, inútil e incapaz para solucionar los problemas que le desbordan, entonces resucita al ave fénix del totalitarismo.

No es hora de abandonar la psicología y la racionalidad de los medios, pero quizá sí de retomar la filosofía de los fines.

Pensamiento débil. Fuentes

[1] Vattimo, G. y Rovatti, P (1988). El Pensamiento debil. Cátedra. p. 23.

[2] Fromm, Eric. El miedo a la libertad. Editorial PAIDOS, Buenos Aires. Versión y presentación de la edición castellana: GINO GERMANI (Director del Instituto de Sociología de la Universidad de Buenos Aires) [enlace externo]

[3] Beltrán Llavador, J. (1994) Weak thought and educational reform: Apparent rationality, Comunicación, Lenguaje y Educación, 6:1,43-52 . Published online: 23 Jan 2014 DOI: 10.1174/021470394321513852

[4] Anderson, P. (2003) La trama del Neoliberalismo. Mercado, Crisis y exclusión social. Buenos Aires. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. [enlace externo]

[5] Germani, G. (1985). Democracia y autoritarismo en la sociedad moderna. Los límites de la democracia, 1. [enlace externo]