El demonio con piel de ángel

 LE LOUP

Las campanas de su palacio han sonado de nuevo.
Ya las velas iluminan los rostros que aspiran a la santidad.
El humo intenso del incienso deja escapar un olor agradable que los invitados al festín real aspiran con alegría.
Vestido de blanco él marcha majestuosamente tras el cortejo formado por sus herederos y herederas que marchan en fila india.
Pronto tomará la palabra, como de costumbre, para un sermón antes de compartir el banquete
Palabras de amor y de esperanza que consolarán a la viuda y al huérfano.
Palabras que aleccionarán al racista y al ladrón.
Palabras que harán reflexionar y atormentarán el espíritu del gay y la lesbiana a causa de su condición sexual.
Palabras que tocarán el corazón del político corrupto y del abusador.
Palabras que impulsarán a cada iniciado a caer de rodillas a sus pies recitando con sinceridad: perdóname mi rey, yo reconozco haber obrado mal.
En la noche marchará con el paso presuroso, en la penumbra, hacia la casa de prostitución para una noche de placer.
Él se agitará en el silencio del secreto, en los brazos desnudos del gay.
Él alzará su copa de vino en la mesa del político corrupto, esperando la colecta del ladrón arrepentido.
Él te dirá a ti que me lees, en un murmullo apenas audible, el estribillo de su cántico:
Haz lo que yo digo y no lo que yo hago.

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