Mujer Especial

Si bien es cierto que una madre es aquella que da la vida, para mí cada “Mujer” es una madre. A lo largo de nuestra historia encontramos mujeres que entran en nuestras vidas de manera sencilla, pero dejando un rastro tan inolvidable como el amor de una madre.
Hay momentos en que las palabras se pierden en nuestro espíritu, especialmente cuando queremos encontrar las más precisas para expresar realmente nuestros sentimientos de amor y reconocimiento hacia una persona que nos es muy querida.
Día tras día nos aportas alegría, con un corazón compasivo y un gran sentido del humor.
Escuchando con paciencia nuestras cuitas, sucesos, ideas e historias.
Consolando a veces nuestras penas, aplicando un bálsamo sobre las heridas que la vida nos inflige.
Más que una profesora tú eres una amiga, una gran hermana, una confidente, una madre para cada uno de nosotros.
Más que una clase, nosotros hemos formado contigo una familia.
Esto no son solamente palabras y deseos, sino una expresión de nuestros sentimientos hacia tu persona.
Gracias por todos esos momentos de felicidad compartidos con nosotros, esas sonrisas intercambiadas, esas penas sobrellevadas en común, tus consejos, tu entrega a nuestro aprendizaje de la lengua española y tus estímulos cuando la desesperanza por no poder expresarnos correctamente nos quemaba el espíritu.
Una parte de ti permanecerá en cada uno de nosotros como un recuerdo valioso.

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